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lunes, 9 de diciembre de 2013

Pasta Kamut con calabaza y salsa de puerro

Es la reina de la temporada y de mi paladar, la calabaza, y en esta receta acompaña a una pasta fresca, peculiar por dos razones. La primera es la harina con la cual está hecha, generalmente conocida como kamut. Es un tipo de trigo muy antiguo de origen iraní, usado hace 5000 años por los antiguos Egipcios y desaparecido durante mucho tiempo. Ha vuelto a nuestras mesas sin haber sido manipulado genéticamente y conserva todas sus características originales y el mismo patrimonio cromosómico. La harina de kamut tiene un 30% más de vitamina E comparado con la de trigo común y parece ser más tolerada por los alérgicos al mismo, por ese motivo está cada vez más valorada y demandada. Además tiene un alto contenido protéico y de minerales. La segunda peculiaridad os la cuento después :)


Ingredientes (para 2 personas):
  • 250 gr de pasta "strozzapreti" de harina de kamut
  • 300 gr de calabaza
  • 1 puerro
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 1 cucharadita de curry
  • 15 gr de uvas pasas
  • 3 cucharas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

Preparación:



Lavamos y secamos bien la calabaza, la pelamos, la cortamos en daditos y la echamos en la sartén con un chorrito de aceite dejándola cocer durante 20 minutos. Si vemos que lo necesita vamos añadiendo agua poco a poco y la sal según el gusto de cada uno. Cinco minutos antes de apagar el fuego echamos las uvas pasas y el curry.

Mientras tanto lavamos el puerro, lo limpiamos y lo cortamos en rodajitas, cogemos otra sartén, le echamos otro chorrito de aceite y dejamos pochar el puerro durante unos 10 minutos. Sin apagar el fuego apartamos un poco, como la mitad del puerro, y en la otra mitad añadimos la nata y dejamos que se cocine todo unos 5 minutos. Añadimos sal si lo necesita.

Ponemos una cazuela de agua a hervir para la pasta, no seáis tacaños con el agua, llenad la cazuela, que así la pasta estará libre y o se pegará!

Apagamos el fuego de los puerros y trituramos todo para obtener una cremita DE-LI-CIO-SA suave, elegante y refinada. Estoy encantada con ella, se nota? Si vemos que se ha espesado demasiado podemos añadir agua y diluirla un poco.





Hey! que está hirviendo el agua, venga echa un puñado de sal (bueno, algo menos). En cuanto vuelva a hervir echamos la pasta, en este caso hemos usado unos “strozzapreti”, una pasta fresca con un nombre llamativo: su traducción del italiano es “estrangula curas”. Hay muchas leyendas sobre la etimología de su nombre, una cuenta que las mujeres la hacían para donarla a los curas y los maridos anticlericales les deseaban que pudieran estrangularse con ella mientras la comieran. Otra dice que es por la forma de lazo de zapatos hecho en cuero que en aquella época se usaba comúnmente para estrangular a los curas en un momento histórico en el que el anticlericalismo era muy agudo, cuando aún existía el Estado Pontificio. Otra leyenda, mi favorita es aquella en la que la “massaia”, la que preparaba la masa, maldecía al cura que se había llevado todos los huevos "en donación" (a ver quién se atrevía a no donar nada al cura...) para hacer la pasta fresca. La “massaia” entonces mientras amasaba se dedicaba a desear que el cura se estrangulase mientras se comía los huevos que hubiera tenido que usar para preparar la pasta para toda la familia jaja.

Bueno después de este paréntesis histórico creo que la pasta ya está lista no? Hay que esperar a que flote y a los 7-8 minutos la probamos y si la queréis al dente la sacáis (si no hay que dejarla un par de minutitos más).
La escurrimos y la añadimos a la calabaza, mezclamos y añadimos la crema de puerro y la mitad de puerro salteado que apartamos previamente. Un matrimonio de sabores poco común pero que seguramente repetiréis por su delicadeza.








¡Bon Appetit!

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lunes, 18 de noviembre de 2013

Crema de espinacas

Aún no hace frio del todo pero sí que apetece cenar algo cálido por la noche, y que sea ligero ¡por Dios! Sí, porque la receta que vamos a preparar la hay en muchas versiones pero en todas añaden o mantequilla o nata para cocinar o quesos frescos, ingredientes que para mi son prescindibles para este plato ya que su textura tan suave se puede lograr con pocos y simples ingredientes (palabra de Scout!). Eso sí, asegúrate de tener en casa una minipimer o batidora, o ¡que os la dejen prestada!


Ingredientes (1 persona): 
  • 250 gr de espinacas 
  • 60 gr de patatas (o 40 gr de garbanzos) 
  • ½ cebolla 
  • ½ ajo 
  • 500 ml de agua 
  • 2 cucharas de aceite 
  • ½ cucharadita de sal 
  • 1 pizca de pimienta negra 
  • 1 pizca de nuez moscada molida 
  • 1 rebanada de pan de molde (integral mejor) 

Preparación: 

Lavamos las espinacas si son frescas de campo y también si son de bolsa, ¡nunca se sabe! Yo las prefiero cocer a parte al vapor para dejar todos los nutrientes que llevan y para que el verde se mantenga vivo y así la crema tendrá un color menos apagado. Las dejamos cocer al vapor unos 15 minutos más o menos. 
Mientras tanto echamos el aceite en una cazuelita, la ponemos al fuego, picamos la media cebolla y la echamos en la cazuela, añadimos el ajo partido por la mitad después de haberle quitado la parte interior, que no queremos que nos repita ¿no? Dejamos pochar unos 4 minutos la cebolla y añadimos la patata previamente pelada y cortada en daditos, cuanto más pequeños sean mas rápido se harán. Cuando veamos que la patata ya no saca jugo vamos añadiendo el agua para que se quede bien blandita. En este caso yo usé la patata pero para los amantes de las legumbres o los vegetarianos que necesitan tomar proteína vegetal podemos sustituir la patata por los garbanzos, pero en menor cantidad ya que esas legumbres quedan más densas una vez trituradas en comparación con la patata. 
Mientras esperamos ponemos a tostar la rebanada de pan, yo elegí el integral por su contenido de cereales, pero podéis elegir cualquiera, que sea de molde o fresco, eso ya es cuestión de gustos. Igual podéis probar a hacerlo vosotr@s mism@s! Ya pondremos paso a paso la receta :)
 Una vez tostado lo cortamos en daditos que utilizaremos para acompañar la crema. 
En unos 10-15 minutos mi patata estará hecha y le incorporaremos las espinacas ya cocidas, mezclamos bien y trituramos todo con la batidora. En este punto ya podéis ver la textura maravillosa que tiene la crema, suave, delicada, casi una mousse! Si veis que se queda demasiado densa podéis añadir un poco de agua. Salpimentar a vuestro gusto y añadir un poquito de nuez moscada molida o cualquier otra especia que os guste. A veces yo añado curry a los platos o directamente cúrcuma: ayuda la digestión, es un óptimo antiinflamatorio, protege el hígado y muchas más cosas. Cuidado! Si queréis mantener el color intacto no echéis demasiada! El amarillo puede convertir en marrón el verde de las espinacas! 
Como habeis visto no he añadido ningún tipo de lácteo, ni nata, ni leche, ni mantequilla, ni queso fresco, ni margarina, NADA y la textura sigue siendo perfecta.
Ahora emplatamos y echamos los daditos de pan tostado encima et voilá! El resultado es una crema del sabor intenso y refinado, apta para niños (sin pimienta negra posiblemente) y adultos!

¡Bon appetit!

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Ensalada de Anchoas y Puerros

No podía pasarme de la raya: estaba a régimen y no podía comerme esos raviolis tan buenos y ricos en hidratos de carbono, ni esa ternera con queso de Cabrales poco hecha y humeante, pero a la vez mi cuerpo y mi paladar me pedían algo más que la misma ensalada de siempre, algo más atractivo, algo que me dijera CÓMEME!
Y voilá! Nada más abrir el frigo tuve una idea suculenta, queréis saber cual es?

Ingredientes:
  • 2/3 de lechuga iceberg
  • 1 latita de anchoas
  • 1/2 puerro
  • 4/5 nueces
  • brotes de soja
  • 1 yogur ligero
  • 1 cuchara de mostaza
  • 7/8 uvas pasas
  • aceite
  • sal

Preparación:

Lavar el puerro, cortarlo en rodajitas y saltearlo en la sartén con un chorrito de aceite para que se poche a fuego medio-lento. Cuando este cocinado y ya crujientito apagad el fuego.
Mientras tanto, lavamos la lechuga, la dejáis escurrir para que se vaya el agua y mientras preparamos la salsa que le añadiremos al final: cogemos el yogur, añadimos la mostaza y una anchoa y con la batidora trituramos todo hasta tener una textura uniforme.
Cogemos la ensalada, añadimos los puerros que se habrán enfriado, añadimos las anchoas a trocitos, luego las uvas pasas y las nueces, ajustamos de sal y por fin añadimos la salsa. No os podéis imaginar qué sabor intenso tiene nuestra ensalada, rica de nutrientes y baja en grasa, sobretodo de la mala!



Bon appetit!